Aquello que nunca dije

Ya saben la regla pinchar debajo antes de leer!

Nunca te dije que mis esperanzas estaban contigo, imaginando como sería prepararte el café en las mañanas. Puede que quizás me haya extralimitado en mis pensamientos pero simplemente lo imaginé.

Nunca te dije que adoraba la manera en la que ardía mi cuerpo a tu más mínimo contacto, no me quejaba, si el infierno es así de exquisito, elijo arder. Y que decir de tus besos, esos malditos besos. Tampoco dije que ese efímero tiempo, no recuerdo con exactitud cuanto duró, solo sé que fue muy intenso tanto que me hizo felíz, te disfruté.

Nunca te dije que aquellos besos en la frente eran suficiente para amansarme y que tu alma eléctrica era la sal de mis días, tal cual amor de verano. Tampoco dije que pensaba que las estrellas se habían alineado y conspiraron para que nuestras miradas se cruzaran  sabiendo que mi fe colgabade un hilito y aún así acepte el reto, nuestro reto.

Pero tampoco te dije que todo aquello ocurrió inenarrablemente detrás de mis pensamientos y lo he superado y mientras eso pasaba fui felíz; al fin y al cabo de eso se tratan los dolores, para aprender de ellos, aún cuando brote la herida y finjas haber olvidado eso que una vez hizo que latiera tan rápido tu corazón, tanto que pensabas que ibas a morir.

5 comentarios en “Aquello que nunca dije

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