Pudimos amarnos en secretos sin que nadie se enterara de mis desvelos, de mi infelicidad o sentimientos. Amarnos en una estrellada noche bajo un cielo nublado, penunbras espesas, confundiéndonos con los demás objetos de la naturaleza.
Comunicarnos con el pensamiento y el silbido del viento, nuestro celestino, traería un mensaje del próximo encuentro. Amarte bajo la lluvia o bajo un inclemente sol que castiga la claridad y la llanura, pero en secreto entregarme a ti y solo ser tuya.
Reflejar nuestros rostros en el agua de un río, nuestros cuerpos desnudos en amor prohibido donde solo los peces serán testigos de aquella pasión desbordante que se transforma en martirio.