Pág. 02 – La Monja y el Traficante.

A pesar de llevar tanto tiempo aquí, aún no me acostumbro a este estilo de vida, supongo que es mejor que andar en drogas, sexo y alcohol; al menos conservo mi Ipod y puedo pecar en silencio, con algo de música mundana, ya en la noche tendré tiempo para pedir perdón, al fin de cuentas de eso se trata no? Bueno, no soy una novicia común.

La habitación que me asignaron, para nada se parece a mi antiguo cuarto, solo tengo una cama de una plaza, un pequeño armario, dos ventanas y un retrato del divino niño, agregué un poco de color a las paredes, porque tanta sobriedad me hastiaba.

Tenía vista al jardín  y a un hermoso vivero, al cual poquito a poquito comencé a tomarle cariño y me encargaba de el. Estar aquí no ha sido tan malo después de todo, he aprendido a cocinar, aunque en mi primera semana dejé quemar unos huevos revueltos, pero ya sé hacer unos ricos omelettes; desconocía mis habilidades para las manualidades, de esas ¨Hand made¨ de esas interesándome por el reciclado. Todas las tardes salía a la ciudad que quedaba a escasos metros del convento y recolectaba todo lo inservible para muchos, pero piezas de arte para mi. A mi colección de desechos se sumaban las latas, botellas de vidrios y plásticos, tapas de refrescos, cartones, retazos de telas y todo aquello que se pueda transformar, lástima que no puedo hacer lo mismo con mi corazón.

Son las tres de la tarde y empezamos a rezar el rosario y a pedir por los enfermos del pueblo, pero quién pide por mi y por ésta cruz sufrida que llevo a cuesta? La hermana Matilde inicia con el ave maría purísima…, cierro mis ojos buscando concentración fallando en el intento y viene a mi memoria el recuerdo de Charles.

Ambos éramos apenas unos niños pero no pude evitar sentir agitación cuando sus ojos azules me miraron, sentí escalofríos y se me electrizaron los pelos cuando se acercaba a mi para devolverme el sombrero de mi muñeca betsy; su padre nos brindó un helado y entre risas, miradas y columpios pasamos la tarde.

Aún recuerdo mi osadía y de como me atreví a robarle un beso, no dormí toda la noche imaginando que pasaría si se presentaba la oportunidad una nueva vez.

Enlance Pág 03 http://wp.me/p3baOg-bM

 

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